Durante los gobiernos de la Cuarta Transformación se ha buscado fortalecer una relación directa con la sociedad y, en el caso de la presidenta Claudia Sheinbaum, el informe dejó de concentrarse únicamente en la capital del país. Por segundo año consecutivo decidió recorrer las entidades federativas para informar directamente sobre las acciones de su gobiernoDurante la etapa del presidencialismo más rancio, el presidente de la República informaba todos los años ante el Congreso, durante el inicio de sesiones, sobre el estado que guardaba la administración pública. Posteriormente, se trasladaba a Palacio Nacional, donde ocurría la llamada “Salutación”; una palabra muy elegante para lo que popularmente se conocía como “besamanos”.
El “besamanos” presidencial consistía en que funcionarios, miembros del gabinete, gobernadores, senadores, diputados, diplomáticos, dirigentes sindicales y varias figuras políticas más se formaban para saludar al presidente y, con ello, hacerse presentes, rendir respeto, mostrar lealtad y reafirmar la cercanía con el jefe del Ejecutivo.
Aquellos tiempos quedaron atrás. Incluso las reglas constitucionales cambiaron y, desde 2008, el titular del Ejecutivo ya no está obligado a acudir personalmente al Congreso para presentar su informe; permanece, desde luego, la obligación constitucional de entregar por escrito el estado general que guarda la administración pública.Pero también ha cambiado la manera de entender políticamente la rendición de cuentas.
Durante los gobiernos de la Cuarta Transformación se ha buscado fortalecer una relación directa con la sociedad y, en el caso de la presidenta Claudia Sheinbaum, el informe dejó de concentrarse únicamente en la capital del país. Por segundo año consecutivo decidió recorrer las entidades federativas para informar directamente sobre las acciones de su gobierno.
Esto nos permite hacer una comparación inevitable: antes, la clase política viajaba hacia el presidente para hacerse presente ante el poder. Hoy es la presidenta quien recorre el país para presentarse ante los ciudadanos. El pasado sábado le correspondió a Juárez.
La visita de la presidenta Sheinbaum, el pasado 19 de septiembre, abre una ventana para que nuestra ciudad se convierta en el centro de la conversación nacional. Esto importa porque Juárez no es una ciudad menor; su aportación económica es enorme, pero sus necesidades de infraestructura también lo son. Es el municipio con mayor actividad de comercio internacional de Chihuahua; en julio de 2026, Data México reportó ventas internacionales por 22 mil 182 millones de dólares y compras por 21 mil 143 millones. Eso representa un saldo positivo de mil 39 millones de dólares.Juárez tiene una economía vinculada directamente a cadenas productivas internacionales, sobre todo en manufactura, electrónica y componentes industriales. Fortalecer esta frontera no es un asunto meramente coyuntural; por el contrario, es una estrategia económica de México en su relación comercial con Estados Unidos. El pasado sábado, durante la visita de la presidenta Sheinbaum, se anunciaron acciones concretas para nuestra ciudad, pero también para el estado de Chihuahua, incluyendo vivienda, educación e infraestructura social.
Dentro del programa federal de vivienda se reiteró la meta de 59 mil 260 viviendas para el estado de Chihuahua. Esto abre una gran oportunidad para Juárez, porque el crecimiento urbano exige casas, pero también agua, vialidades, escuelas, transporte y servicios. El reto debe ser que no se construyan solamente casas, sino evitar repetir el error de construir fraccionamientos sin una ciudad que les pueda aportar servicios adecuados.
En el tema de la educación, se anunciaron proyectos para Juárez con nuevos espacios de bachillerato y la ampliación de planteles existentes. Una ciudad industrial necesita que sus jóvenes tengan acceso a educación y capacitación suficientes para participar en industrias de mayor tecnología y aspirar a salarios más justos y dignos.
La ciudad debe aprovechar la coyuntura para construir una agenda propia frente a la Federación, desarrollando proyectos de infraestructura fronteriza, modernización de cruces internacionales, movilidad, agua, hospitales, vivienda, energía y desarrollo industrial; pero no puede perder la brújula de incluir proyectos de desarrollo humano y bienestar que eliminen barreras sociales que impiden el ejercicio de la justicia social.Hoy, la presidenta tiene una gran cercanía con Juárez; la ha visitado cuatro veces en los últimos dos años, pero la cercanía con el poder solo tiene sentido cuando produce resultados para la gente. Antes, muchos políticos recorrían cientos de kilómetros para acercarse al presidente. Hoy es la presidenta quien recorre el país para acercarse al pueblo. Porque la verdadera cercanía con el poder no consiste en estar cerca de quien gobierna, sino en lograr que el gobierno esté cerca de las necesidades de la gente.
