Ciudad Juárez.– En medio de un clima donde crecen los señalamientos por censura y control del discurso público, el alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, lanzó un mensaje que pega directo en el debate: respetar la libertad de expresión no es opcional, es condición básica para gobernar.

Sin rodeos, Bonilla dejó claro que un gobierno que incomoda o reprime la crítica pierde legitimidad, porque la libertad de decir, cuestionar y señalar es lo que sostiene la vida democrática.

El posicionamiento no llega en el vacío. Se da justo cuando en distintas ciudades del estado, incluida Juárez, han surgido casos que han encendido la conversación sobre los límites del poder frente a la crítica pública.

Más allá del discurso, el mensaje marca contraste: gobernar no es controlar la narrativa, es aguantarla.

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