• Inicia audiencia intermedia; la diputada llama a garantizar una justicia accesible para una niña neurodivergente
Chihuahua, Chih., 22 de septiembre de 2026.- La diputada María Antonieta Pérez Reyes, integrante del Grupo Parlamentario de morena en el Congreso de Chihuahua, hizo un llamado respetuoso a las autoridades judiciales que llevan en Ciudad Juárez el caso de una menor de edad, cuya identidad permanece protegida y a quien públicamente se ha denominado “Niña Azul”, señalada como posible víctima de violencia sexual.
En el marco del inicio de la audiencia intermedia, la legisladora subrayó que su intervención no busca sustituir al Ministerio Público, anticipar una sentencia ni ejercer presión sobre el Poder Judicial, sino recordar que, cuando una víctima es una niña y además vive con una condición del espectro autista que limita sus recursos de comunicación, las instituciones tienen obligaciones reforzadas para garantizar su acceso a la justicia.
“No vengo a sustituir al Ministerio Público, ni a anticipar una sentencia, ni a ejercer presión indebida sobre el Poder Judicial. Vengo a recordar, con absoluto respeto a la independencia judicial, que cuando una víctima es una niña, y además es una niña con autismo y con recursos limitados de comunicación, la justicia tiene obligaciones reforzadas”, señaló.
Pérez Reyes explicó que la causa penal corresponde al delito de violación agravada y que existen dos personas imputadas: el padre biológico de la menor y quien fuera su pareja sentimental. Ambos permanecen en prisión preventiva. Precisó que la audiencia intermedia no determina culpabilidad ni dicta sentencia; en esta etapa se delimitan los hechos materia del juicio, se revisan los medios de prueba y se determina cuáles podrán ser admitidos para, posteriormente, emitir el auto de apertura a juicio oral.
De acuerdo con los antecedentes expuestos por la legisladora, después de convivencias ocurridas en junio de 2025, la menor comunicó hechos de violencia sexual que atribuyó a la pareja de su padre. Durante una valoración médico-legal posterior, también refirió conductas que atribuyó a su padre biológico.
“La ruta para obtener justicia no fue sencilla”, afirmó Pérez Reyes, al señalar que previamente fueron revocadas dos solicitudes de órdenes de aprehensión contra los señalados. Finalmente, el 25 de octubre de 2025 se concedió una orden de aprehensión y uno de los imputados fue detenido.
La diputada sostuvo que, durante las distintas etapas del proceso, las autoridades deben considerar las características particulares de comunicación de la menor. Una niña con autismo, dijo, no puede ser obligada a narrar una experiencia de violencia sexual utilizando el lenguaje técnico o jurídico de una persona adulta.
Su forma de comunicarse, sus palabras, gestos y nivel de desarrollo deben ser comprendidos con apoyo especializado y bajo criterios que eviten estereotipos y prejuicios, planteó.
Por ello, hizo un llamado a la persona juzgadora que preside la audiencia intermedia para que resuelva exclusivamente con base en la Constitución, la ley y los elementos que sean debatidos por las partes; garantice los ajustes y apoyos necesarios para que la condición de autismo de la víctima sea debidamente comprendida; evite cualquier forma de revictimización y preserve estrictamente su identidad e intimidad.
“La Niña Azul no necesita compasión pasajera, necesita justicia accesible. Necesita que su manera de comunicarse sea entendida y no utilizada en su contra; necesita que las instituciones demuestren que en Chihuahua ninguna niña está sola frente a la violencia y que ninguna condición de discapacidad vuelve menos creíble su palabra”, sostuvo. “Por la Niña Azul y por todas las niñas y niños de Chihuahua: ni silencio, ni indiferencia, ni impunidad”, concluyó la diputada María Antonieta Pérez Reyes.
