Marcos Mendoza, cuando era joven tomó una decisión llena de valentía: irse lejos, dejar muchas cosas atrás y trabajar duro en Estados Unidos para poder ayudarme a salir adelante y darme la oportunidad de estudiar y cumplir mis sueños.

Sé que no fue fácil, sé que hubo días de cansancio, de soledad y de muchos sacrificios, pero usted nunca dejó de luchar. Siempre me repetió que “el trabajo todo lo puede” y que quien trabaja duro puede lograr lo que se propone. Hoy entiendo que esas palabras no solo eran consejos, eran el ejemplo de su propia vida.

Muchas de mis metas tienen su esfuerzo detrás, sus desvelos y sus manos trabajadoras.

¡Feliz día, papá! Gracias por ser mi ejemplo de trabajo duro.

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