Hoy no estamos aquí solamente para entregar vehículos.
Hoy estamos aquí para reafirmar algo más importante: el compromiso de proteger a las familias de Chihuahua.
Cuando hablamos de seguridad pública, hablamos de lo que más le importa a cualquier persona: poder salir de casa con tranquilidad, que nuestras hijas e hijos regresen seguros de la escuela, que nuestros negocios puedan abrir sin miedo, que nuestras colonias tengan paz, y que ustedes puedan estudiar tranquilamente.
Y en seguridad pública hay algo que es muy claro: las decisiones del gobierno se notan en la calle.
Se notan en la presencia de la policía, en la capacidad de respuesta y, sobre todo, en los resultados.
Por eso hoy damos un paso más para fortalecer a nuestra Dirección de Seguridad Pública Municipal con la incorporación de 46 nuevas patrullas, vehículos equipados con tecnología moderna, conectados a la Plataforma Escudo Chihuahua y listos para apoyar el trabajo de nuestras y nuestros policías.
Y quiero aprovechar este momento para hablar con claridad sobre algo que ha sido motivo de discusión: el modelo que utilizamos para contar con patrullas en Chihuahua.
Algunos han querido reducir este tema a una comparación muy simple: cuánto cuesta adquirir una patrulla. Pero la realidad es mucho más compleja.
Si un gobierno decide comprar una patrulla sin equipar, le sale más o menos en 1.1 millón de pesos.
Pero una patrulla debe contar con herramientas y equipo para que los policías puedan hacer bien su trabajo, porque no les podemos pedir que combatan delincuentes con una resortera o que vayan a abrazar criminales.
En el caso de Chihuahua, nosotros le metemos a nuestras patrullas 600 mil pesos en puro equipamiento extra que incluye, entre otras cosas; radios de la mejor tecnología, lap top de uso rudo, 4 cámaras de video, soporte para arma larga, GPS con monitoreo 24/7, datos móviles ilimitados, sistema de reconocimiento facial, consola de control y doble batería para soportar todo ese equipo extra. Además, cada unidad está conectada a internet y a la PECUU.
Por eso nuestras patrullas no son vehículos básicos; son verdaderas herramientas tecnológicas de seguridad al servicio de la gente.

Y falta algo más, el mantenimiento a lo largo de su vida útil: todos los servicios necesarios de agencia, al menos 3 cambios de llantas cada año, 4 acumuladores anuales y otros accesorios.
Es decir: una patrulla no cuesta solo lo que vale al salir de la agencia. También cuesta mantenerla, repararla y sostenerla en operación durante años
Y entonces surge la pregunta: si eso ya implica un gasto importante, ¿por qué nuestro modelo podría parecer más caro?
La respuesta es muy sencilla: porque nosotros no estamos pagando solamente por una patrulla.
Además de todo lo que mencioné, nuestro esquema incluye -échenle cuentas- seguro de cobertura amplia, mantenimiento preventivo y correctivo, llantas y refacciones, reparaciones mayores, mantenimiento de todo el equipo policial y, algo fundamental para la seguridad pública: la entrega inmediata de una unidad sustituta cuando una patrulla presenta una falla.
En Chihuahua tomamos una decisión muy clara: que la policía esté presente las 24 horas del día, los 365 días del año, en todas las colonias.
Esto significa, en la práctica, que la patrulla nunca desaparece de la calle. Si hay alguna falla o se pierde por completo una unidad, al día siguiente nos reponen ese vehículo con uno nuevo.
Si pasara una catástrofe y las 200 patrullas en este esquema quedaran inservibles, este modelo de arrendamiento nos permite tener vehículos nuevos de forma inmediata y, aquí está la clave, sin costo extra.
Y esto no es teoría. Es algo que ya está ocurriendo. A la fecha, ya nos han sustituido 3 patrullas que se perdieron en servicio, sin costo adicional, y en 156 ocasiones hemos utilizado alguna unidad sustituta.

Para que quede todavía más claro: si este fuera un esquema de compra, donde cada patrulla equipada cuesta alrededor de 3.2 millones de pesos. Si ya se perdieron 3 unidades —como ha ocurrido—, estaríamos hablando de cerca de 10 millones de pesos adicionales que el municipio tendría que volver a gastar.
Y en el mejor de los casos, suponiendo que el seguro respondiera —después de meses de trámites— con apenas una parte del valor del famoso librito azul, aún así tendríamos que poner de la bolsa pública algunos millones de pesos más.
Pero hay algo todavía más grave: durante todo ese tiempo, esas patrullas no estarían en la calle. Estarían fuera de servicio, esperando el pago del seguro y un nuevo proceso de compra. Es decir, menos presencia policial… y más espacio para el delito.
Entonces, lo más importante del arrendamiento que manejamos aquí es que nos permite garantizar que nuestras unidades sigan operando todos los días.
Porque en seguridad pública hay algo que debemos tener muy claro: una patrulla detenida en un taller no protege a nadie.
Una patrulla sirve cuando está en la calle, circulando, respondiendo, previniendo delitos.
Por eso, nosotros decidimos invertir en un modelo que garantiza disponibilidad permanente, que evita tiempos muertos y que asegura que nuestra policía tenga siempre herramientas operativas de primer nivel.
Aquí no compramos patrullas para tenerlas estacionadas; aquí invertimos en patrullas para que estén trabajando todos los días.
Y lo más importante: este modelo funciona. Los resultados están a la vista.
Desde el 2022, cuando pusimos en operación las primeras unidades arrendadas, hasta el mes de enero de 2026, los delitos graves -homicidio, robo a casa habitación, negocio y de vehículo, con y sin violencia- disminuyeron 57% en casi 3 años.
Esto no es discurso. Son cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Son datos del Observatorio Ciudadano de Seguridad Pública de FICOSEC. No se trata de los otros datos, sino de cifras verificables y que no mienten.
Pero hay algo más que dice mucho sobre el momento que vive nuestra ciudad.
En febrero de 2026, tras la captura del líder del cártel criminal más grande del país, vimos que, en respuesta, la delincuencia organizada generó 252 bloqueos en carreteras y vialidades de 20 estados de la República.
Fueron momentos de incertidumbre en muchas regiones del país.
Sin embargo, eso no ocurrió en Chihuahua.
No ocurrió en nuestro estado, y tampoco ocurrió en nuestra ciudad.
Aquí no hubo bloqueos. Aquí no hubo caos.
Y eso no es casualidad.
Es resultado de años de trabajo -de gobierno del Estado y del gobierno de nuestra ciudad- para fortalecer a nuestras policías, invirtiendo en inteligencia, previniendo el delito y enfrentando a quienes quieren arrebatarle la paz a nuestras comunidades.
Por eso, no nos sorprende que algunos prefieren hablar de nuestras patrullas, porque no pueden hablar de sus resultados en seguridad. Porque es más fácil criticar lo que funciona aquí, que explicar lo que no está funcionando allá.
Prefieren discutir el modelo que usamos aquí, en lugar de explicar por qué con todo y que compran patrullas, la violencia sigue creciendo en donde ellos gobiernan, o por qué en su ciudad tuvieron 65 secuestros en 2025, casi el doble que el año anterior.
Así, nosotros preferimos hablar de lo que realmente importa: la seguridad de la gente.
Porque cuando hay patrullas en la calle, los delincuentes saben que la policía está presente. Y eso cambia decisiones: hace que quien piensa en cometer un delito, lo piense dos veces.
Cuando hay presencia policial constante, se disuaden delitos.
Cuando hay estrategia, inversión responsable y trabajo coordinado, los resultados llegan.
Finalmente, este modelo que utilizamos en Chihuahua no es una ocurrencia aislada.
Es un esquema que se ha utilizado en distintas partes del país.
Lo ha utilizado la Guardia Nacional para rentar más de 1,500 patrullas.
Lo han utilizado gobiernos estatales.
Es más, lo utilizaron en la Ciudad de México, entre 2019 y 2024, cuando la hoy Presidenta era Jefa de Gobierno.
Y también lo han usado distintos municipios del país.
Esto es así porque el gobierno no está para acumular bienes; el gobierno está para resolver los problemas de la gente, para prestar servicios públicos, para construir comunidades en paz, mejorar la vida de las familias y garantizar la seguridad de las y los chihuahuenses.
Entonces, este esquema se trata simplemente de una forma moderna de gestionar los recursos y garantizar operación permanente en seguridad pública.
Pero más allá del modelo financiero o administrativo, lo verdaderamente importante es el objetivo que perseguimos.
Cada patrulla que hoy entregamos representa más presencia policial en las colonias, más capacidad de reacción y más herramientas para que nuestras y nuestros policías hagan su trabajo.
Representa más tranquilidad para las familias.
Representa más seguridad para nuestra ciudad.
Por eso quiero reconocer profundamente el trabajo de las y los elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal.
Porque ningún vehículo, ninguna tecnología y ninguna estrategia servirían de nada sin el valor, la disciplina y el compromiso de quienes todos los días salen a proteger a Chihuahua.
Ustedes son el rostro de la seguridad en nuestra ciudad.
Y sepan que desde este gobierno seguiremos haciendo lo necesario para que tengan mejores herramientas, mejor equipamiento y mejores condiciones para cumplir su misión.
Porque al final del día, la responsabilidad de un gobierno es muy clara: dar resultados. Gobernar en seguridad no es elegir lo más barato; es elegir lo que realmente protege a la gente.
Y en Chihuahua hemos decidido hacerlo con trabajo, con decisiones que se sostienen con hechos… y también con transparencia.
Porque vale la pena decirlo con claridad: toda la información sobre este esquema de arrendamiento está en la página de transparencia del Municipio. De ahí, justamente, es de donde toman los datos quienes hoy nos critican.
Y no es casualidad. Chihuahua es hoy el primer lugar nacional en transparencia. Aquí no escondemos nada. Aquí todo se puede revisar.
Pero cuando uno intenta hacer ese mismo ejercicio en otros lados, la historia es distinta.
Si uno busca cuánto han invertido ellos en el mantenimiento de sus patrullas, simplemente no aparece. No está. No se puede encontrar.
Y eso también dice mucho.
Porque hay quienes hablan de transparencia… pero cuando se trata de rendir cuentas, aplican el clásico: “hágase tu voluntad, pero en los bueyes del compadre”.
Nosotros no somos así. Nosotros sí creemos en un gobierno que da la cara, que publica sus decisiones y que permite que la gente evalúe con información completa.
Y hay algo más que quiero compartir con ustedes, porque también es parte de hablar con transparencia y de dar resultados claros. El primer contrato de arrendamiento concluye en mayo de este año, y a partir de ese momento quedará únicamente un contrato activo.
Pero esto no significa, de ninguna manera, que vayamos a tener menos patrullas en la calle. Al contrario. Hoy les anuncio que, como resultado de este esquema y de las condiciones que hemos construido, la empresa arrendadora nos donará 54 unidades.
Estas patrullas pasarán a formar parte del patrimonio de la ciudad, es decir, serán propiedad de las y los chihuahuenses. Y con ello, garantizamos que mantendremos en todo momento la misma capacidad operativa de nuestra policía, con presencia permanente en las calles y sin afectar la seguridad de las familias.
Y así, vamos a seguir fortaleciendo nuestra policía. Vamos a seguir invirtiendo en seguridad. Pésele a quien le pese.
Y vamos a seguir tomando decisiones que permitan que esta ciudad continúe siendo un lugar donde las familias puedan vivir con tranquilidad.
Porque cuando un gobierno tiene carácter para tomar decisiones y compromiso para cumplirlas, los resultados se notan.
Porque aquí no venimos a improvisar ni a administrar problemas: venimos a resolverlos. Y cuando se gobierna con decisión, con estrategia y con resultados, la gente lo siente.
Y hoy Chihuahua lo está sintiendo: una ciudad que avanza con orden, con rumbo… y cada vez más segura.
Muchas gracias.
