En emotiva ceremonia, autoridades rindieron homenaje a los 80 años de presencia en el cuadrilátero de los Delgado, quienes han preservado la cultura de la lucha libre en El Paso y la han llevado al mundoEntre máscaras, recuerdos y el orgullo de varias generaciones, la lucha libre volvió a ocupar un lugar de honor en El Paso. Esta vez no hubo campanazo, llaves ni vuelos desde la tercera cuerda: el escenario fue la Corte de Comisionados del Condado, donde una familia de gladiadores fronterizos recibió un reconocimiento por más de 80 años de historia dentro y fuera del cuadrilátero.
Durante su reunión ordinaria, el juez del Condado de El Paso, Ricardo Samaniego, acompañado por los cuatro comisionados, reconoció oficialmente a la familia Delgado por sus aportaciones a la lucha libre profesional, su trabajo en favor de nuevas generaciones de atletas y su servicio a la comunidad fronteriza.
Familiares, amigos y seguidores acompañaron a los homenajeados durante la ceremonia. Algunos llegaron portando la emblemática máscara de “El Cobarde” que durante décadas ha dado identidad a estos luchadores, convirtiendo por momentos el recinto gubernamental en un espacio de recuerdos de aquellas noches en que la lucha libre congregaba a familias enteras alrededor del cuadrilátero.“Quiero reconocer especialmente al Hijo de El Cobarde y a los miembros de la familia Delgado que continúan llevando adelante esta tradición, guiando a jóvenes atletas, apoyando a nuestra comunidad y preservando una parte importante de nuestra cultura e historia”, expresó Samaniego.

La resolución recordó que la historia luchística de los Delgado se remonta a 1945, cuando don Fernando Delgado, conocido profesionalmente como El Doctor X, inició una tradición que después pasó de padres a hijos y llegó a sumar cuatro generaciones de luchadores profesionales.
Entre los nombres consignados en el documento figuran Miguel A. Delgado, El Cobarde I; Francisco J. Delgado, El Cobarde II; Raúl Delgado, El Legendario; Francisco J. Delgado Jr., Hijo de El Cobarde, y El Impostor. La cuarta generación está representada por luchadores como El Cobarde Jr., El Impostor Jr., Midas, El Legendario Jr., Avatar, El Dragón y Kaoz.
Su historia trascendió la frontera. De acuerdo con la proclamación, integrantes de la familia representaron a la región en México, Estados Unidos, Guatemala y Japón; participaron en importantes empresas y organizaciones de lucha libre, y compartieron el cuadrilátero con figuras legendarias como El Santo, Blue Demon, Mil Máscaras, Canek, Perro Aguayo, Eddie Guerrero y Rey Mysterio Jr.Pero detrás de las máscaras también hay una historia profundamente ligada a El Paso y Ciudad Juárez. Durante la ceremonia, uno de los homenajeados recordó que su padre, abuelo y tíos nacieron en Ciudad Juárez, mientras que las generaciones posteriores crecieron en El Paso y estudiaron en escuelas de la región. Algunos incluso representaron a la ciudad en lucha olímpica antes de dar el salto al profesionalismo.
“Se dice fácil, pero son 80 años muy difíciles en los que ya somos parte de esta cultura”, expresó al agradecer el reconocimiento. Recordó que miembros de la familia alcanzaron campeonatos distritales y estatales en lucha amateur, y posteriormente conquistaron títulos dentro de la lucha profesional.Para los homenajeados, sin embargo, preservar esta tradición significó mucho más que recordar campeonatos. Durante su intervención, sostuvieron que la historia de la lucha libre mexicana tuvo una conexión fundamental con El Paso, y señalaron que desde esta ciudad el espectáculo cruzó hacia México, donde eventualmente se consolidaría como uno de los elementos más reconocibles de la cultura popular del país.
“La lucha libre mexicana nació en El Paso, Texas”, expresó El Cobarde II, integrante de la dinastía Delgado. Y agregó: “Queremos preservar esa cultura transmitiéndosela a los jóvenes de hoy”.Precisamente ese vínculo entre generaciones fue uno de los momentos más emotivos de la ceremonia. La nieta de uno de los luchadores tomó la palabra en inglés para agradecer que el Condado no sólo estuviera reconociendo a su abuelo, padre y hermano, sino a tíos, primos y a toda una familia cuya vida había estado ligada al deporte espectáculo.
“Han sido 80 años de lucha libre. La lucha libre ha sido toda nuestra vida”, manifestó. Explicó que, aunque algunos integrantes de generaciones anteriores ya no suben al cuadrilátero, continúan construyendo su legado a través de God of the Ring, organización dedicada a impulsar la lucha profesional y ofrecer oportunidades al talento local.
La joven, identificada como Michelle, habló también de la posibilidad de que una quinta generación mantenga viva la tradición familiar, y agradeció a los aficionados que durante décadas han acompañado a los Delgado.
“Tenemos aficionados que vieron a mi padre a través de los años, que crecieron conmigo y que ahora continúan siendo parte de este legado”, expresó orgullosa mientras contemplaba la máscara que identifica a su abuelo, padre y hermano.
La resolución del Condado destacó que el impacto de los Delgado trascendió los triunfos dentro del ring. Francisco Javier Delgado Jr., conocido profesionalmente como Hijo de El Cobarde, ha continuado el legado como director creativo de God of the Ring, desarrollando talento local y encabezando actividades benéficas en apoyo a El Paso Children’s Hospital, menores con discapacidades, campañas de concientización sobre el cáncer de mama, programas deportivos juveniles, escuelas locales y la Oficina del Sheriff del Condado de El Paso.
Samaniego resaltó ese lado menos visible de los gladiadores: el trabajo que realizan cuando se quitan la máscara y dejan atrás el cuadrilátero. “La gente no se da cuenta del impacto que la familia tiene en las organizaciones benéficas y en las cosas que hacen”, señaló el juez, quien dijo haber tenido oportunidad de involucrarse con ellos y conocer cuánto desean hacer por su comunidad.
El juez también habló de los esfuerzos por revivir la lucha libre en El Paso, al considerar que forma parte de la cultura de la región, y señaló al Coliseo del Condado como un escenario ideal para fortalecer nuevamente este espectáculo, debido a su carácter histórico y a las memorables funciones de lucha que durante años se realizaron en ese inmueble. “Es parte de nuestra cultura y creo que El Paso se beneficiaría al traer nuevamente este deporte con mayor fuerza”, manifestó.
El reconocimiento fue precedido por una función de God of the Ring Pro Wrestling, a la que también asistió Samaniego, quien invitó públicamente a los aficionados a acudir a la ceremonia del 17 de agosto.
Los galardonados agradecieron después el respaldo recibido: “Agradecidos con la vida y con el Honorable Juez Ricardo Samaniego y comisionados del Condado de El Paso, Texas, por este reconocimiento a mi familia por estos 80 años de historia en el deporte espectáculo de la lucha libre”, expresaron, extendiendo su gratitud a los seguidores de la familia y de God of the Ring que los acompañaron.
La lucha libre ha significado durante generaciones mucho más que dos adversarios sobre un cuadrilátero. En la frontera se convirtió en espectáculo familiar, identidad y tradición: técnicos y rudos, máscaras, personajes y rivalidades capaces de reunir a niños, padres y abuelos alrededor de una misma pasión. Para los Delgado, aquella mañana no significó sólo mirar hacia ocho décadas de pasado: la presencia de hijos, nietos y jóvenes luchadores dejó abierta la posibilidad de nuevos capítulos.
Al aprobar por unanimidad la resolución, la Corte de Comisionados reconoció a la familia por su excelencia deportiva, espíritu de competencia, servicio comunitario y preservación cultural, así como por mantener viva una tradición destinada a inspirar a futuras generaciones.
“La lucha libre es parte de quienes somos, y su herencia vive a través de las familias, atletas y fanáticos que continúan manteniendo viva esta tradición. Me siento orgulloso de honrar a aquellos que han dedicado generaciones a este escenario y celebrar las historias que hacen que nuestra comunidad sea tan única. ¡Que viva la lucha libre!”, dijo, visiblemente emocionado, el juez del Condado.
Ochenta años después de que comenzara la historia de la familia dentro del cuadrilátero, las máscaras siguen pasando de una generación a otra. Y en una frontera donde la lucha libre se entrelazó con la cultura de ambos lados del Río Grande, el homenaje, a decir de los asistentes, refrendó el legado luchístico de la familia para las próximas generaciones.
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