El desafío que enfrentará el siguiente gobierno estatal es conservar las fortalezas que tenemos, pero también traducirlas en mejores condiciones de vida para los chihuahuenses. Gobernar, pues, no significa empezar desde cero cada periodo gubernamental, sino reconocer lo que ha funcionado, corregir lo que no y construir aquello que hace faltaConforme se aproxima el 2027, con él también se acerca la elección a la gubernatura, presidencias municipales, sindicaturas, diputaciones locales y diputaciones federales. La discusión política comienza a centrarse en nombres de aspirantes, posibles candidatos, encuestas, partidos y alianzas. Ante esto, vale la pena puntualizar que previamente debemos poner en la mesa de las discusiones una pregunta que resulta mucho más importante: ¿qué necesita Chihuahua en los próximos seis años?
Una elección no debería limitarse a decidir quién gobierna, sino también para qué quiere gobernar y qué problemas debe resolver durante su mandato. En la vida política los nombres son importantes, pero ningún nombre puede sustituir un proyecto.
El próximo gobierno estatal recibirá un estado diametralmente distinto al de hace una década. Chihuahua tiene una economía exportadora muy poderosa, una frontera importante y una ubicación estratégica con Estados Unidos, nuestro principal socio en lo económico y social. Según informes del gobierno federal, nuestro estado registra una población económicamente activa superior a 1.85 millones de personas, con una tasa de desempleo de solo 2.15%, lo que habla de una economía consolidada y con grandes fortalezas.El desafío que enfrentará el siguiente gobierno estatal es conservar las fortalezas que tenemos, pero también traducirlas en mejores condiciones de vida para los chihuahuenses. Gobernar, pues, no significa empezar desde cero cada periodo gubernamental, sino reconocer lo que ha funcionado, corregir lo que no y construir aquello que hace falta.
Chihuahua no debe conformarse con ser únicamente una potencia manufacturera; debe avanzar hacia actividades de mayor valor agregado y, en eso, Juárez juega un papel muy importante porque, además de su infraestructura industrial, la integración social y económica con El Paso, Texas, representa una ventaja difícil de replicar. El objetivo es un mayor desarrollo tecnológico, mejores salarios y mejores condiciones laborales a partir de personal con mayor conocimiento.
El tema del agua es uno de los apartados más importantes. El estado enfrenta escasez, crecimiento urbano y necesidades importantes en el sector agrícola; las autoridades estatales reconocen este problema. El próximo gobierno debe tratar este tema con una visión a largo plazo, a través de una mayor tecnificación del campo, la recuperación y mantenimiento de la infraestructura hidráulica y una mayor cultura en el tratamiento y reutilización del agua.
En cuanto a la seguridad, es necesario comenzar puntualizando que la coordinación entre los tres niveles de gobierno es uno de los pilares más importantes de cualquier estrategia de seguridad. La inteligencia, la investigación, la profesionalización policial y la prevención son requisitos para una visión integral de la seguridad. Pero esto solo se puede lograr cuando las distintas esferas de gobierno logren tener una comunicación y una coordinación adecuadas, fluidas y permanentes. Ningún gobierno estatal debe ponderar los intereses políticos por encima del interés ciudadano por la seguridad.La infraestructura estatal respecto a las carreteras, caminos rurales, cruces internacionales y movilidad urbana es, ante todo, un tema de integración y justicia social. Una carretera o una calle no solamente conectan ciudades, sino que son un vínculo entre productores y mercados, entre estudiantes y universidades, entre familias y hospitales o escuelas. La discusión del 2027 debe tener en un lugar especial lo relacionado con la infraestructura para, al menos, los siguientes 20 años.
La próxima administración estatal debe tener la capacidad para defender los intereses del estado ante la Federación, pero también para construir acuerdos a través de una relación sana. A los ciudadanos no se les beneficia con pleitos entre los distintos órdenes de gobierno. Seguridad, carreteras, energía, salud, educación y desarrollo económico requieren de la participación federal. Debemos retomar el rumbo en la relación del gobierno estatal con el federal, dejando de lado la confrontación permanente.
A la vuelta de la esquina está la definición de candidaturas, campañas, encuestas y propuestas partidistas, pero en este momento es necesario que tengamos una discusión diferente: ¿qué Chihuahua queremos? ¿Qué temas debemos resolver? ¿Qué oportunidades debemos aprovechar? El candidato más adecuado no es quien puede ganar una elección, sino quien representa un proyecto más convincente para responder estas interrogantes.
Ya habrá tiempo para discutir quién debe gobernar Chihuahua. Antes de eso, debemos ponernos de acuerdo en algo todavía más importante: qué Chihuahua queremos construir. Armando Cabada
