El ahora exfuncionario fundamentó su decisión en un ejercicio de «congruencia política», asumiendo la responsabilidad por las omisiones y errores legales registrados tras el desmantelamiento de un narcolaboratorio en el municipio de Morelos.
Durante su última comparecencia, Jáuregui reconoció que, aunque el operativo representó uno de los golpes más significativos al crimen organizado por las dimensiones de la infraestructura destruida, las fallas en el procedimiento y la falta de un aseguramiento eficaz eclipsaron el éxito de la misión. El caso derivó en un accidente donde perdieron la vida cuatro personas, incluyendo al director de la AEI y dos ciudadanos estadounidenses cuya presencia no fue reportada oficialmente.
«Reconozco esta responsabilidad política en el ámbito de liderazgo constitucional y la necesidad de corregirla», afirmó Jáuregui con severidad, subrayando que la lucha contra las estructuras criminales no debe justificar, bajo ninguna circunstancia, actuaciones que se aparten del estricto apego a la ley.
El ex fiscal destacó que su dimisión busca garantizar que las investigaciones sobre las irregularidades detectadas se desarrollen con prontitud y objetividad, evitando que el escándalo erosione la confianza ciudadana en la institución. Tras la firma de su renuncia, el recinto quedó a la espera de que el Ejecutivo estatal inicie el proceso para designar al nuevo titular de la estrategia de justicia en la entidad.
